Todos los Reyes están Muertos: mi nueva saga grimdark ya está completa en Thydom

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Hay historias que nacen de una idea concreta, de un personaje, de una escena o de una imagen que se niega a desaparecer; esta saga nación de mi antigua novela El Vigía de la Mazmorra, que mutó se convirtió en mucho más… Hasta irse de las manos, o casi…  😉

Todos los Reyes están Muertos  no te dejará descansar…

Esta nueva serie de ocho novelas y en formato audiolibro, nace de mi deseo de adentrarme de lleno en la fantasía épica oscura, pero sin repetir los caminos más cómodos del género. No quería escribir una historia de héroes luminosos enfrentados a un mal absoluto. Tampoco una sucesión de batallas grandiosas donde los reyes pronuncian discursos honorables y los guerreros mueren convencidos de estar defendiendo una causa justa.

Quería escribir sobre lo que suele esconderse detrás de esas palabras.

Sobre la ambición.

Sobre la culpa.

Sobre el miedo a perder aquello que creemos nuestro.

Sobre familias que se destruyen mientras proclaman defender su linaje.

Sobre coronas que pesan menos que la sangre derramada para alcanzarlas.

Y, sobre todo, sobre personajes que son capaces de justificar cualquier atrocidad siempre que encuentren una palabra suficientemente noble para nombrarla.

Una saga de reyes, hermanos, traiciones y monstruos demasiado humanos

La historia se desarrolla en los Tres Reinos, territorios nacidos de una misma sangre y condenados a devorarse entre sí.

En el centro de la saga se encuentran Oberón y Uther Orestes, dos hermanos gemelos separados por apenas unos instantes al nacer, pero por todo un abismo en cuanto a destino, carácter y reconocimiento. Oberón es el heredero, el príncipe destinado a gobernar y el prometido de Ishara Brisaluna. Uther es el segundo hijo, el caballero oscuro, el hombre que ha vivido siempre bajo la sombra de su hermano.

No hace falta ser un demonio para odiar a quien posee todo aquello que deseamos.

A veces basta con ser hermano.

Junto a ellos aparece Ishara Brisaluna, princesa elfa llegada a Thyria para cumplir una antigua promesa. Su presencia no representa únicamente una alianza entre reinos. También se convierte en el punto de ruptura de un vínculo fraternal que ya estaba enfermo mucho antes de que ninguno quisiera reconocerlo.

Y después está Gloin de Rajaroca, un enano mercader, guerrero a su pesar, superviviente por instinto y testigo involuntario de una tragedia que lo perseguirá durante toda la saga. Gloin no es el héroe que habría elegido una canción. Precisamente por eso termina cargando con responsabilidades que ningún rey sería capaz de soportar.

Alrededor de ellos crecen guerras, conspiraciones, asesinatos, profecías y antiguas fuerzas que jamás deberían haber sido despertadas.

Pero el verdadero horror no reside únicamente en la máscara demoníaca que aparece en las Montañas Sombrías.

El verdadero horror está en descubrir que la máscara no crea monstruos.

Solo les concede permiso.

Grimdark, sátira y una crueldad sin solemnidad

Con esta saga he querido trabajar un tono marcadamente grimdark, pero no limitarlo a la violencia o a la oscuridad estética.

Sí, hay sangre.

Sí, hay traición, muerte, deseo, guerra, cuerpos rotos y decisiones irreparables.

Pero también hay ironía, irreverencia y sátira.

Siempre me ha interesado esa contradicción entre la grandilocuencia de los gobernantes y la realidad miserable sobre la que levantan sus discursos. Los reyes hablan de honor mientras otros mueren por ellos. Los nobles hablan de estabilidad cuando quieren conservar sus privilegios. Los sacerdotes interpretan los designios de los dioses, casi siempre en favor de quien paga las velas. Los ejércitos liberan ciudades que después saquean.

En Todos los Reyes están Muertos, la épica convive con el barro.

Las profecías pueden cumplirse, pero también pueden convertirse en excusas para que los personajes hagan aquello que ya deseaban hacer.

Los juramentos importan, aunque casi siempre terminen rotos.

Y la sangre real no posee ninguna cualidad divina.

Es roja, caliente y espesa, exactamente igual que la de cualquier campesino al que nadie dedicará una crónica.

Esa es una de las ideas centrales de la serie: una corona no convierte a nadie en superior. Solo consigue que más personas estén dispuestas a matar —o morir— por sus errores.

Ocho libros, una caída continua

La saga está formada por ocho entregas:

  1. El Árbol del Condenado
  2. Precio y Victoria
  3. Hidromiel y Rosas
  4. Caballeros de Thyria
  5. El Paso del Abismo
  6. La Máscara del Demonio
  7. Todos los Reyes están Muertos
  8. El Último

Cada libro tiene su propia identidad, su protagonista dominante y su conflicto principal, pero los ocho forman una única historia.

La serie comienza con una misión hacia el norte y termina con un recién nacido perseguido por reyes, demonios y hombres que desean utilizar su sangre.

Entre ambos momentos se produce la caída de ciudades, el asesinato de monarcas, la corrupción de hermanos, la aparición de herederos ocultos y el nacimiento de nuevas guerras.

No es una saga sobre salvar un reino.

Es una saga sobre decidir qué merece sobrevivir cuando todos los reinos están podridos.

Una historia sobre la culpa

Aunque la ambición y el poder ocupan un lugar central, para mí esta es, por encima de todo, una historia sobre la culpa.

La culpa de quien calla.

La culpa de quien sobrevive.

La culpa de quien obedece una orden monstruosa porque tiene miedo.

La culpa de quien comete una atrocidad y después encuentra motivos políticos, familiares o religiosos para justificarla.

Los personajes de la saga no siempre pueden reparar aquello que han hecho. En ocasiones, ni siquiera tienen el valor de reconocerlo. Pero deben continuar viviendo con ello.

Y esa carga termina siendo más importante que cualquier armadura.

Gloin, Tar Walnis, Ishara, Oberón, Uther, Valiant, Ascalón o Marcia no son piezas colocadas para representar el bien y el mal. Son personas capaces de amar y destruir, de proteger y traicionar, de ser valientes en un momento y miserables en el siguiente.

Son, en definitiva, humanos.

Incluso cuando algunos no lo son.

El regreso de mis lectores a Thydom

Esta nueva serie se suma a un catálogo que ha ido creciendo durante muchos años y que incluye mis grandes sagas históricas, mis novelas de fantasía y todo el universo de Continuus Nexus.

Pero hay algo que me hace especial ilusión en esta nueva etapa.

Poco a poco, mis antiguos lectores están empezando a aparecer de nuevo.

Algunos llegan buscando las grandes sagas de Historia. Otros regresan para reencontrarse con Continuus Nexus, con sus personajes, sus guerras y sus mundos. Y otros comienzan a explorar un catálogo mucho más extenso de lo que quizá recordaban o conocían.

Para mí, ver esos regresos tiene un valor enorme.

No se trata solo de recuperar lectores. Se trata de reencontrarme con personas que ya caminaron conmigo por otros mundos y que ahora pueden descubrir nuevas historias, nuevos personajes y nuevas formas de contar.

Todos los Reyes están Muertos se suma a ese catálogo como una saga irreverente, satírica, violenta y deliberadamente sádica. Una fantasía épica oscura que no pretende ofrecer consuelo ni héroes perfectos, sino preguntas incómodas, decisiones imposibles y personajes que pagan un precio por cada paso que dan.

Y me hace mucha ilusión que pueda ser una de las puertas de entrada para quienes llegan por primera vez y, al mismo tiempo, un nuevo reencuentro para quienes ya conocen mi obra.

Solo disponible en Thydom

La serie completa Todos los Reyes están Muertos está disponible exclusivamente en Thydom.com, en formato de lectura online y audiolibro.

La página oficial de la serie en Thydom es:

https://thydom.com/s/todos-los-reyes-estan-muertos

Ocho libros.

Tres reinos.

Dos hermanos.

Una máscara.

Y demasiadas coronas para tan pocos hombres dispuestos a merecerlas.

Todos los Reyes están Muertos.

Y los siguientes ya están aprendiendo a matar.