Aquel Pueblo: terror ontológico en la España profunda
Hay lugares de los que uno se marcha sin llegar a abandonarlos. Pueblos que permanecen adheridos a la memoria como el olor de una casa cerrada; como el polvo de los caminos en verano; como las campanas que siguen sonando dentro de nosotros mucho después de haber dejado atrás la iglesia. Lugares que parecen pequeños



























































































